El juego de Gerald: lo que más te encierra no son las esposas, es tu propia mente

⚠️ Aviso de spoiler: para hablar de la historia que nos presenta El juego de Gerald, y del trauma que lo atraviesa, tengo que destriparla completa.

Así que si no la has visto, mejor ve primero a Netflix y luego vuelve aquí a comentar conmigo tu propia opinión.

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de ver la película El juego de Gerald. La premisa me llamaba muchísimo la atención: una pareja se va a pasar una noche de juegos románticos y eróticos, ocurre un accidente, uno de los dos muere, y el otro queda atrapado. ¿Qué va a pasar ahí?

El Juego de Gerald

Pero nunca me animé a ver El juego de Gerald, porque es una historia de Stephen King, y el señor es bastante oscuro. Tenía miedo de que fuera a salir con algo bien turbio y traumatizante que no quisiera ver, hasta ahora.

Y la verdad es que la película resultó ser mucho más sobre la mente que sobre el monstruo. Ahí es donde está lo interesante de El juego de Gerald.

¿De qué va El juego de Gerald?

El juego de Gerald nos presenta a Jessie y Gerald, una pareja que llevan doce años casados, pero hace tiempo no tienen intimidad. Por lo cual han decidido experimentar con juegos de rol para reavivar el deseo.

Sobre todo porque a él ya no se le levanta con facilidad y ha empezado a tomar pastillas para ayudarse. La última vez que funcionó fue justamente cuando sometió un poco a su pareja, así que esta vez deciden ir un paso más allá: él la va a esposar a la cama.

Para este fin de semana de juegos, se van a una casa aislada junto al lago, sin vecinos cerca (el más próximo está a tres kilómetros), así que sienten que pueden hacer lo que quieran sin ningún tipo de límite.

En el camino encuentran un perro comiéndose un animal muerto en la carretera; Jessie, conmovida, le da algo de carne al perro cuando llegan a la casa, sin saber lo importante que ese detalle sería después.

Esa noche, Jessie se prepara, Gerald se toma su pastilla (la segunda del día). Así que una vez la ve la esposa a la cama, y empieza el juego.

Al principio ella se deja llevar, pero cuando él se pone más brusco y le dice algo que la transporta de golpe a un recuerdo de su pasado, ella entra en pánico. Le pide que pare, que la suelte, que no se siente cómoda.

Pero él, confundido y molesto porque “esto era lo que habían acordado”, no la suelta. Discuten. Y en medio de esa discusión, a Gerald le da un infarto y muere encima de ella.

Atrapada, literalmente, con su propia mente

Con Gerald muerto encima de Jessie, ella logra quitárselo de encima moviendo la cadera. Él cae al suelo, se golpea la cabeza y empieza a desangrarse, para acabar de completar. Y ella queda ahí, esposada a la cama, sin teléfono, sin llaves, sin nadie cerca que pueda escucharla y soltarla.

Después de horas sin comer, sin beber, sin poder moverse, empieza a alucinar. Ve a Gerald “despertarse” y hablarle.

Escucha al perro entrar a la casa, atraído por el olor a sangre, y empezar a comerse el cuerpo de su marido sin que ella pueda hacer nada para impedirlo.

Y en medio de todo esto, empieza a recordar algo de su infancia: un eclipse de sol, una situación con su familia, con su padre en particular, que le dejó un trauma que hasta el día de hoy sigue cargando sin haberlo asumido del todo.

Ese recuerdo termina dándole la clave para escapar. Jessie recuerda cómo, después de lo ocurrido durante el eclipse, rompió un vaso y se cortó la mano.

Entonces mira el vaso de agua que Gerald dejó cerca y entiende lo que tiene que hacer: romperlo, cortarse deliberadamente y utilizar la sangre para conseguir sacar la mano de la esposa.

Con el tiempo corriendo (literalmente se está desangrando), consigue las llaves, el auto, y escapa, desmayándose en el camino hasta chocar cerca de una casa donde finalmente la ayudan.

El trauma de Jessie y el verdadero monstruo

Meses después la vemos en rehabilitación. Ha usado el dinero de Gerald (abogado con buenos ingresos) para crear una fundación de apoyo a víctimas de abuso infantil, porque finalmente ha podido nombrar lo que le pasó de niña con su padre.

Un abuso que quizás no fue penetración física, pero sí una forma de violencia que la marcó profundamente, agravada por el hecho de que él la hizo sentir culpable, la hizo guardar secretos, la hizo cargar con una vergüenza que nunca fue suya.

Y entonces aparece el giro final: en un periódico, ve la noticia de un asesino llamado Raymond Andrew Joubert que estaba por la zona de esta casa en la época en la que pasó su experiencia. El tipo se caracterizaba por profanar tumbas y descuartizar a sus víctimas, con una macabra obsesión por cadáveres y trofeos.

La foto de esta persona se parece muchísimo al “hombre” que ella creía haber visto mientras alucinaba esa noche. Llegando a pensar que era la muerte viniendo por ella. Pero resulta que era real.

Y sí, estuvo en su casa, mutilando el cadáver de Gerald. Además, justifica la desaparición del anillo de Jessie, que es la pista que le confirma que realmente estuvo allí.

Cuando finalmente lo encara, él le dice algo que se queda resonando: que para él, ella tampoco fue real esa noche.

Los dos se vieron como parte de la imaginación del otro. Y lo mejor es que el monstruo se hace pequeño cuando finalmente puede mirarlo de frente.

Mi opinión sobre El juego de Gerald

Esperaba algo mucho más tenebroso de la película El juego de Gerald y terminé encontrando una historia profundamente psicológica, centrada en el trauma que Jessie cargó toda su vida sin nombrarlo: cómo ese abuso infantil moldeó su identidad, su matrimonio, y cómo tantas cosas que arrastramos sin saber de dónde vienen, en realidad, sí tienen un origen concreto.

Me dejó pensando en cuántas veces repetimos patrones o culpamos a las personas equivocadas por heridas que en realidad vienen de mucho antes, de alguien que nunca tuvo que responder por ello.

Y en lo importante que es, en algún momento, poder nombrar esas cosas para dejar de cargarlas en silencio.

Cuéntame si la has visto El juego de Gerald ¿Qué opinas de esta historia?

¿Cómo nos dejó esta película?

Popy empezó pensando que el gran problema era bastante evidente: estar esposado a una cama con un cadáver al lado y nadie alrededor para ayudarte.

Refri tardó un poco más en darse cuenta de que Jessie llevaba atrapada muchísimo más tiempo del que duró aquella noche.

Porque las esposas pueden abrirse. Lo verdaderamente difícil es escapar de la culpa, el miedo y los secretos que alguien consiguió encerrarte dentro cuando eras demasiado pequeña para entenderlos.

Y quizá por eso el final de El juego de Gerald funciona tan bien: Jessie finalmente puede mirar al monstruo que durante años hizo enorme en su cabeza y descubrir que, una vez enfrentado, ya no tiene el mismo poder sobre ella.

Veredicto de Popy & Refri: algunas cadenas no se ven. Y romperlas puede ser muchísimo más difícil que abrir unas esposas.


Ficha técnica de El juego de Gerald

Título original: Gerald’s Game
Título en español: El juego de Gerald
Dirección: Mike Flanagan
País: Estados Unidos
Año: 2017
Duración: 103 min
Género: Terror psicológico, thriller, supervivencia
Protagonistas: Carla Gugino interpreta a Jessie; Bruce Greenwood a Gerald; Carel Struycken al Hombre de la Luz de Luna; Henry Thomas al padre de Jessie y Kate Siegel a su madre.
Basada en la novela homónima de Stephen King
Disponible en: Netflix

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