Resident Evil es uno de los videojuegos más queridos por los gamers. Sus películas han dado mucho que hablar, y las opiniones están muy polarizadas. Para una parte importante de la afición se han cargado la trama de los juegos, y para otros las películas han sido disfrutables a pesar de ello.

Por este motivo, y más aún con lo sucedido en 2022, los fans de Resident Evil hemos aprendido a no esperar mucho de cualquier adaptación de esta saga. 

Este año 2022 hemos tenido una adaptación al cine y una serie anunciada por Netflix. Nos dijeron que ambas estarían centradas en las tramas y personajes originales de los juegos, con lo que las expectativas subieron y estábamos todos con ganas de verlas.

De la película lo mejor que se puede decir es que intenta respetar la saga y se queda corta. No quiero ni hablar de ella. 

De la serie, lamentablemente, lo mejor que se puede decir es que era un fracaso anunciado a voces. No logra enganchar. Más bien te repele. ¡Y debo decirlo viendo solamente un par de capítulos! 

Yo suelo darle la oportunidad a este tipo de series, porque me encanta la temática y me gustaron casi todas las películas de Resident Evil. Pero no pudimos sino terminar el primer capítulo y ya estábamos renegando. Lo intentamos con el segundo y no me dio para más. El tercero ni siquiera lo empezamos. 

La historia no se sostiene, desde cómo se infecta la gente hasta lo que hacen los protagonistas durante la trama. Y toda la “corrección política” que intentan meternos por los ojos, es demasiado evidente y cansina.

Ya sabemos que ahora todo lo que se hace para cine y televisión tiene que tener estas premisas de la inclusión y la representación, y promover causas sociales buenistas… Pero algunas veces lo llevan demasiado lejos. Y esta fue una de esas veces. 

Lo peor sin duda fue poner a Albert Wesker, villano principal de la saga de juegos, como protagonista… Y crearle esa mierda de trasfondo. 

Nos lo presentan como un científico torpe socialmente que intenta llevarse bien con la gente y lidiar con sus hijas adolescentes. Vemos a un pendejo sin sangre ni bolas, al menos hasta que le pasa algo a sus hijas. ¡Ahí sí le sale lo valiente! Al parecer tiene sorpresas más adelante en la serie, pero ya es demasiado tarde para remediar la mala impresión. 

Y por si no era bastante chocante el cambio de este personaje, van y lo caracterizan como afroamericano y le ponen de hijas a dos niñas probeta (o como dice la serie, “concebidas en circunstancias sospechosas”), para ser más incluyentes. 

¡Qué ironía! Eso que llaman whitewashing (que un actor blanco interprete a un personaje de otra etnia) parece que no aplica si es un personaje blanco interpretado por alguien de las llamadas “minorías étnicas”. 

En las películas, e incluso en los videojuegos (la fuente original de la saga Resident Evil), Albert Wesker es blanco, no tiene hijos conocidos (hasta que introducen a Jake Muller en Resident Evil 6) y es un HP a toda regla. Inteligente, calculador, decidido, despiadado y responsable directo de muchos de los eventos de la trama. 

Lo odias pero te encanta. Te aburres de enfrentarlo tantas veces pero estás esperando a ver con qué te sorprende ahora. Así de bien hecho está el personaje en los juegos. Y va Netflix y la caga de esta manera. 

Para colmo, las hijas que le han dado a esta versión de Wesker son tan desesperantes y absurdas que nos dejan con ganas de darles patadas en cada escena. Sin que sea sorprendente para nadie, el brote del virus a gran escala termina siendo culpa de ellas. Y la verdad es que ni curiosidad me da por saber qué les ocurre.

Entonces, a finales de agosto nos encontramos con la noticia de que han cancelado la serie ¡y no me sorprende! 

Pensé que iba a mejorar con los siguientes capítulos y que debía dejarla estar un tiempo para cobrar fuerzas y animarme a terminar la temporada. Pero tras ver las reseñas que tienen, los detalles chocantes de la trama y el por qué la han cancelado, me dije “paso de ello y mejor nos vemos otra cosa”.

Series hay un montón para ver. Algunas más buenas que otras, por supuesto, pero una cosa es clara. 

Si los americanos se van a poner pendejos con todo esto de la corrección política, seguiremos viendo series coreanas, chinas, tailandesas, turcas y rusas que están que se salen de buenas y tienen gran variedad sin tanta pendejada.

¿Qué opinas tú de todo esto? ¿Te viste la temporada completa o como yo renunciaste antes de tiempo?

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