En este segundo capítulo de La casa del dragón llamado: “El Príncipe canalla” vemos un par de cosas interesantes que quiero compartir contigo en este vídeo. 

Sobre todo para no irnos perdiendo el hilo y que todos hablemos el mismo idioma, porque estoy segura que tú entendiste más cosas que yo. Como te darás cuenta en un futuro, los temas políticos no son mi fuerte 🙂

Si no lo viste todavía, alerta de spoilers. Ve a verlo y vuelve para debatirlo después. 

Bien, lo primero a resaltar es que Lord Corlys Velaryon está interesado en que el Rey intervenga en un conflicto que hay en la costa, pero por consejo de la mano Otto, el rey decide no hacer nada para evitar alimentar ese conflicto.

Así que Lord Corlys decide hacerle una propuesta al Rey: como debe tomar una esposa, decide ofrecerle a su pequeña hija Lady Laena, una niña de 12 años, para que sea la futura madre de sus herederos.

Esta propuesta viene de parte de quienes ya empiezo a llamar “la pareja venenosa”, pues se nota que la princesa Rhaenys, prima del rey, quiere aferrar tanto poder como pueda y no duda en usar a su hija menor para ello. 

Aunque el rey Viserys no tenía pensado tomar una esposa, no se siente del todo a gusto con la idea, pero escucha a su consejo, e incluso podemos decir que habla con su hija Rhaenyra del tema. Eso sí, al final hace lo que le sale del papo y elige a otra persona, que verás al final de este relato.

Sobre el conflicto en la costa, la princesa Rhaenyra sugiere que envíen a los dragones a hacer un reconocimiento, pero el Rey no quiere saber nada del asunto y manda a su hija a encargarse de la tarea de escoger a quién será el jefe de la guardia.

Ella elige a la persona que más experiencia tiene en luchas reales en el campo, no ganadores de torneo. Algo que desde luego no le gusta mucho a la mano, que viene a darle consejo de lo que debería hacer.

Luego vemos que Daemon sigue haciendo de las suyas. Esta vez ha robado un huevo de dragón, se ha largado a Dragonstone y piensa casarse con su compañera de cama, que no es una dama de alcurnia, desde luego. Esto al principio no afecta mucho a Viserys, hasta que su hija pregunta qué huevo robó Daemon. 

Efectivamente, fue el que Rhaenyra escogió para la cuna de su hermano muerto Baelon. Este nuevo insulto ofende tanto al Rey que quiere ir en persona a sacarlo de allí, pero Otto le dice que él irá y recuperará el huevo y sacará a Damon de Dragonstone.

Mientras el Rey se queda, da un paseo con Lady Laena. A su lado destaca lo joven y pequeña que aún es. Resulta sorprendente que los padres, pensando solo en el poder que tendrían, la quieran casar con una persona tan mayor. Aunque claro, esa trama es un reflejo de costumbres de otras épocas. 

Otra cosa que vemos en este capítulo es que Alicent Hightower, hija de la mano y amiga íntima de la Princesa Rhaenyra, pasa mucho tiempo hablando con el Rey a pedido de su padre, y este disfruta mucho de sus conversaciones. Pero ambos se lo ocultan a Rhaenyra (y por algo será).

Cuando Otto y el nuevo jefe de guardia, junto con un pequeño destacamento llegan a imponerse ante Daemon, este se muestra desafiante. El motivo de su confianza arrogante es que vino acompañado de su dragón, mientras que los enviados del rey no tenían ninguno de su parte. Pero en esas hace aparición la Princesa Rhaenyra en su propio dragón (y yo ahí me ericé’, como diría Amparo Grisales) y habla con su tío para que entregue el huevo y la mate, si está tan molesto con la elección de su padre. 

Él no le hace daño, pero nos dieron unos segunditos de tensión antes de que Daemon se marche refunfuñando y le devuelva el huevo a su sobrina de malos modos. Ahí vemos que hay un cariño por ella, o al menos yo lo noté, y ella fue bastante convincente.

Recupera el huevo y vuelve a casa volando. Su padre no tenía ni idea de lo que había hecho, y le da un buen regaño que ella sabe torear bastante bien.

Al final del capítulo conocemos la elección del Rey por su nueva esposa, que es desde luego Alicent, para sorpresa de Lord Corlys y la propia Rhaenyra. Ambos salen de la sala de consejo; uno molesto y la otra sintiéndose traicionada por ambos. La única persona feliz en esta situación, tan bien manipulada, es Otto, la mano del Rey, que tenía previsto que esto fuera lo que pasara.

Obviamente Lord Corlys no se queda con el mal gusto en la boca y se va en busca de Daemon para que le ayude con una situación. Desafiando así lo que el Rey quiere o no quiere hacer con respecto a lo que sucede en la costa.

Como podemos ver, este capítulo tiene mucha manipulación, desengaños y muchas lágrimas que vendrán, de seguro. Pero sobre todo vendrá sangre, porque esta elección de reina no creo que sea la mejor opción, ya que ha creado un fuerte enemigo. Aunque ya veremos qué pasará en el futuro.

¿Qué opinas tú de este capítulo? Cuéntame en los comentarios.

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